sábado, 12 de abril de 2014

Salir a recibir el sol



Cada amanecer, una nueva vida
me espera ycon ella,  viene un cambio
Sin embargo, ¿dónde está?
Lo busco sin ver qué buscar,
desorientado, solo,
cada amanecer...

Cuánto esfuerzo malogrado
cuánto sueño frustrado
cuánta ignorancia acumulada,
cuánto error persistente,
cuánta emoción dilapidada,
cada amanecer...

Cada amanecer, soy de nuevo
un desconocido
que busca en su rostro 
la identidad, su ser y su estar,
algún rastro de su ayer,
cada amanecer...

Cada amanecer, comienza la vida
otra vez, o se aproxima el fin,
más cercano cada vez,
el presente reclama,
y la sombra de ayer, 
cada amanecer...

Cada amanecer, tenue luz
deseada,
esperanza nueva, fuerza no hallada,
sueños nublados,
el día comienza, la vida te urge,
cada amanecer...

Cuando amas...


Cuando amas no piensas, sólo amas y es bastante.
Cuando amas... ¡ah!, cuando amas, es la gloria y nada más.

Se detiene tu vida si no amas y quedas yerto
Si no amas, estás muerto.

Pero si amas, sabe tú, es sufrimiento
y estar vivo para temblar con pasión en cada  instante.

Cuando amas, ¡ah!, cuando amas es la gloria y nada más
y en ese mundo estás inmerso.

Cuando amas, mi querido, sólo sabes de abrazos y de besos
y una blanda ternura a borbotones de tu pecho mana y se expande.

Cuando amas, lloras, copiosamente y tus ojos están brillantes
Emociones a raudales de ti surgen y te adornan y son ornamento de tu rostro.

Cuando amas, pequeño mío, sólo amas y es bastante,
pues no queda lugar para otra cosa.

Cuando amas, sólo amas, te lo dice quien ha amado
y hoy no ama y vive muerto.