Estaría
dispuesto a mucho
si me ofrecieran amor.
Accesible, amable, dulce.
Aquello mejor que lograra ser.
Escuchando
atentamente,
observando la ternura
que ahora podría contemplar.
En
posturas relajadas,
asumiría el completo desparpajo
de ser yo
mismo;
con virtudes y defectos, espontáneo,
abierto, sincero, en real
disposición.
Desnudo también por dentro.
Buscaría
primero demostrarme
cómo puedo ser mejor,
en la superación feliz
por trabajar
mis defectos,
los cuales siempre tendré
y eso también lo sabré.
Permanecería
mirando a tus ojos,
deseando que ellos sean
nuestra fuerte conexión.
Cuidaría
nuestros espacios
y respetaría nuestros silencios,
dispuesto a aprender,
ante la individualidad que revela al otro,
alentando a ser, a cada uno como es
en ese estado de libertad
que sólo puede dar el amor.
sin dejar que la pasión me enmudezca o desenfrene;
nada puede la palabra por sobre los hechos.
Así,
buscaría nuestro equilibrio.
Estimularía
los sentidos,
la imaginación y la fantasía,
en pos de un rico erotismo
y una
hermosa y original sexualidad,
que nos llenara hasta el fin de los días,
jugando
cada vez más,
y a que todo nos llevara a crecer
en la unidad.