martes, 30 de junio de 2020

¿Quién amaría sin alma?


Quiero amar y ser amado
desde mi alma y la del otro,
la de aquel con quien me abrazo,
cuyos brazos me envuelven
y así ambos nos fundimos
sintiendo que somos uno
en un misterioso encuentro. 

Pudiera mi alma hablarle,
a su oído susurrar, 
y yo de su alma escuchar
lo que ella me responda
para que, juntos, en pleno gozo,
salgamos de nuestros cuerpos
a volar a la deriva, nimbados
de blanca luz.

Atravesando el espacio
sobrevolando la vida,
disfrutando un aire raro,
regresaremos al cuerpo
llenos de pura energía
envueltos en luz irradiada
de estas amantes almas. 

Ya quisiera saber
si alguien puede amar sin alma;
si pueden expresar su amor
con lo que sus cuerpos sienten, 
si con eso alcanza,
y adónde los lleva ese acto,
y dónde se esconden sus almas.

Hubo un tiempo en el que estuve
abandonado de mi alma,
o yo la hube abandonado:
he rogado por su vuelta
aun sin saber si estaba
ni siquiera si me oía.
Luego supe que he sabido 
desde siempre 
que sin alma no soy nada
y no vivía.

Estamos solos sin ella,
desamparados, perdidos;
¡ah!, pero cuando llega
y su buena nueva trae,
nos llena de grande dicha,
hace en nosotros el cambio:
y nacemos al amor.