Cuando alguien desgarra tu corazón
debes saber, que ese alguien
carece de la sensación incomparable
de sentir, que el alma ama, y que sólo del alma,
el amor emana.
No ha sabido del amor
aquel que a nadie ama,
porque no lo ha recibido,
o porque no supo aceptarlo,
y su alma está helada.
Pavorosa sensación, aterradora,
tener un alma helada,
con filos que hieren y deshacen
las almas que a ella,
confiadas se acercaron.
Quebradas estarán, en mil pedazos
por su helada rigidez,
que por dureza se quiebran y
se hacen, en vez de inquebrantables, más frágiles
y vulnerables.
Podrá llegar alguna vez hasta esas almas
alguien que intente derretirlas
pero sólo sentirá, sin duda alguna,
un toque helado que le hará alejarse
y buscar refugio tibio en otra parte.
Eternamente sola habrá de estar,
el alma helada,
pues nadie que conserve la tibieza
del amor, querrá permanecer
en ese páramo, donde reina la muerte del amor.
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