Dormía en tu abrazo, sueño consolador,
y dulcemente acunada, mi mente se solazaba
y podía acceder, a lo que la ilusión demanda
en un todo sin censuras, sin imposibles,
pues en el sueño somos, y somos completos.
No hay momento más total, que el del sueño,
en que la mente se explaya con amplitud,
y el cuerpo pierde materia, y deja de ser un lastre
que nos ata a los tormentos de ser humanos,
de los cuales no salimos, hasta la hora del sueño.
¡Oh! Sueño, bendito sueño, que reparas nuestro ser,
y de nuevo amanecemos, con la esperanza
tan nueva, y creemos ser paridos en ese preciso instante en el que hemos despertado; ¡es tan
nueva la ilusión, ¡es tan nueva nuestra vida!
una experiencia extraordinaria que se va convirtiendo en una forma de vivir! ya no se vive en un mundo tan limitado, nos damos cuenta de que son solo apariencias al ver otras dimensiones en las q tambien somos y nos completamos
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