Dice el poeta que quien ama vuela,
pero interroga, inquieto, si alguien es capaz de amar
de tal manera, que su amor le haga volar.
Ya que es muerte la vida misma,
sin explicación,
sin explicación,
y odio todo amor, que del odio nace
por ser oposición.
por ser oposición.
Y pregunta, desolado, ¿quién ama
con tal amor que vuele?
¿Quién entrega su existir
y no pretende algo a cambio
y confía, en pleno amor, en su amado?
Cuando alguien ama de verdad, vuela
dice el poeta, y pregunta si se olvida
que quien no ama nunca es libre,
y amando se libera, y...vuela.
Pero otra vez se inquieta
pues no sabe si alguien ama de verdad y vuela.
Y declara, casi vencido, que luego
llega el olvido, y con él la indiferencia
entonces no se ven alas y
de plumas ni rastros quedan
y permanece el gris de la ausencia y el vacío.
Y consiente en ceder ante visiones
de felices amantes que se abrazan
y se abrasan en hogueras y dulzura
y piensa que tal vez haya
quienes se vuelvan alados
en tal amor elevados.
Pronto, sentencia, abatido, que una vida
devora la otra y lo que parece amor
es voracidad y egoísmo
y que todos se alimentan
de la vida del uno el otro
que, a su vez lo devora.
Y el cuerpo es instrumento que tañen
con vibrante cuerda
quienes piensan que el amor
ha llegado a su existencia
y no ven que muy de a poco
menguarán su vida y sangre.
Y sigue el poeta, y afirma, abatido
"No volarás, tienes cuerpo
y es un cuerpo que no vuela "
Y clama tristememnte por el amor,
por el amor soñado
y por la humanidad que pesa,
y se declara vencido.
Y vuelve a su pensar
y sabe que el corazón amar quisiera
pero no sabe o no puede;
¡hay tantos sentimientos encontrados
que se pierden en cruel vorágine
y producen confusión y extrañeza!
Y yace, yerto, exánime y murmura,
atónito por tanta luz de pronto conocida,
y entre sus labios pálidos
la voz como un graznido dice:
"No existe tal amor, no volaré"
y se rinde, derrotado.
Y sigue el poeta, y afirma, abatido
"No volarás, tienes cuerpo
y es un cuerpo que no vuela "
Y clama tristememnte por el amor,
por el amor soñado
y por la humanidad que pesa,
y se declara vencido.
Y vuelve a su pensar
y sabe que el corazón amar quisiera
pero no sabe o no puede;
¡hay tantos sentimientos encontrados
que se pierden en cruel vorágine
y producen confusión y extrañeza!
Y yace, yerto, exánime y murmura,
atónito por tanta luz de pronto conocida,
y entre sus labios pálidos
la voz como un graznido dice:
"No existe tal amor, no volaré"
y se rinde, derrotado.