viernes, 3 de julio de 2015

Epopeyas, guerra, batallas y amor


¡Cuántos caminos recorridos,
amando y luchando!
Cuántos seres, tal como tú, 
aunque amando, son olvidados!

Leía tu historia, no sé por qué,
Epaminondas,
y la comparaba a todo amante denodado.
Hechos miles por un otro, fugazmente
disfrutados pero pronto olvidados.

El amor ofrecido, regalado, sin interés alguno,
debería fructificar en quien lo recibe;
debería iluminar su alma.
Quien no pueda recibirlo, y los hay,
tampoco ama;  quedan los despojos
de tal amor desperdiciado,
y sólo quien ame, se verá enriquecido.

 Aquel que ame como tú a tu Tebas has amado,
y tan poco has sido recordado,
y por lo que ame luche,  apelará a su astucia 
y fluirán de él nuevos encantos y dulzuras,
estrategias, seducciones, astucia y galanura .

Sus triunfos serán muchos, 
sus fracasos también;
todo será parte de esa lucha por amor
y en ese amor, la lucha y las batallas
se volverán verdaderas epopeyas
que al amante enardecido adornarán.

Aun cuando no sea merecido
el amor a todos ennoblece,
hace grandes e invencibles
a los amantes,
incansables luchadores,
generosos con sus vidas
con aquello que es amado.

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