lunes, 29 de febrero de 2016
Por la senda equivocada
Por la senda inicio mi salida
Pronto me aparto y me extravío,
tardo en volver y no es lo mismo;
he perdido noción de mi camino
y también la razón de mi partida.
Se me ha olvidado para qué
había salido y miro,
desconcertado, mi entorno
sin descubrir nada que recuerde
la causa que animara mi mudanza.
Mi mente se alborota con imágenes
de las veces que he salido y
me he perdido en mi decisión;
no he vuelto a mi punto de partida,
tampoco he vuelto a ser quien antes fui.
He creído ver la senda que me atrajo,
esa senda que he querido recorrer,
mas, cuando en ella me hallaba
más sentía que esa no era la buscada
y de nuevo me extraviaba en su rareza.
Por la senda equivocada he andado;
he sido emboscado en sus curvas,
a su vera me han tendido muchas trampas
y me he visto atormentado por las noches
con las sombras que poblaban el camino.
Por la senda elegida no he encontrado
la respuesta que me hubiera satisfecho.
Dudo ahora si he querido ese camino,
si he sabido cuál ha sido mi deseo
o si siempre he estado sin un rumbo.
jueves, 25 de febrero de 2016
Ir, siempre ir
Se trata de ir cada vez
Sin saber si habrá una vuelta
Que si así no se saliera
De vida acción no hubiera:
Todo se inicia en un ir.
Cuando se sale hay intentos
Que el tiempo ha de gastar.
Es el camino del héroe
Un constante ir e ir.
Se sale a la senda extraña
Se desconoce el camino
Se busca siempre un destino
Siempre se trata de ir.
Se sale del vientre primero
Desde allí este ir no para
Aun en plena quietud
La vida se escurre igual
El tiempo se lleva todo.
Ir, siempre ir
Se va y no se deja nada
Que volviendo la cabeza
Ni siquiera se ve huella
Al final de los caminos.
Se comprende que se anduvo
Siempre yendo, siempre yendo
Por tan distintos caminos
Y siempre al mismo destino.
Cuando todo ir se acaba
Queda saber si termina:
No ha llegado noticia
Si acaba el peregrinar
O si se anda en más caminos.
lunes, 22 de febrero de 2016
La niña que espera
La niña espera, observa, ansiosa
La niña espera, se ilusiona, gozosa
La niña espera, y no sabe qué espera
La niña está sola, y espera.
Sus brazos se abren,
Se cruzan
Se corren detrás
Se derrumban, cansada
De tanto esperar
No sabe qué espera
Ni si lo que espera
Tal vez llegará.
¿Qué espera la niña?
Esperaba a su madre
En vano esperó
Dejó de esperarla
Esperó por su amor
El amor no llegó
Esperaba amarse
Desconoce ese amor.
La niña ha crecido
Por fuera creció
Es ya una mujer.
Muy dentro padece
La niña, tan niña quedó
La niña espera
En la espera está
Cuando haya sabido
Sabrá que no supo
Qué debió esperar.
domingo, 14 de febrero de 2016
Vivir en paz
Busco la paz o quiero luchas
Busco sosiego o inquietudes
Busco vivir en paz o en desazón
Busco conciliar o la pelea
Busco invasión o retirada...
Se dice de la paz:
Supremo bien
Pero no tiene seguidores
Sino sacrificios.
Conoce el hombre, acaso
Qué es vivir en paz,
Cuando carece de ella
Desde que ha nacido.
Lejos está de su alma
El alma la busca, empero
Quizás la conozca
¿De dónde habrá sido?
Es una utopía...dicen
Entonces se sabe
Porque si se ansía
¡Es porque se supo!
La hemos perdido, dicen
¿Cuándo se ha tenido?
Tal vez, en otros mundos
De donde haya venido.
¿Cómo saberlo?
Ideas inquietantes
Ahora me hundo....
¡Más incertidumbre!
¿Por qué me juzgas?
¡Por qué me juzgas?
No me conoces ni me has
conocido;
ignoras mi vida y todos
mis actos,
apenas me ves, ¡y tan cerca
estoy!
No me conoces ni me
has conocido,
no sabes mi causa ni
mi sentimiento:
ignoro si me oyes, ¡y te
hablo tan cerca!
Tú nunca entendiste, ni
te has ocupado de saber
de mí,
y cuando quiero explicarme, tú,
eres tan sordo;
mi voz no resuena y mi
palabra, hueca.
Tú, tú... ¡no me conoces!
Entonces, ahora te ruego: tú jamás
me juzgues.
¿No has aprendido que no he
sido esa
que creíste ver cuando apenas
viste?
¿Acaso podrías atreverte a ser
tú mi juez?
Sguro lo harás, en tu ignorancia
y perversidad.
Pero no creas, ni oses
pensar
que en ese juicio, justicia
habrá.
Cruel, por injusta, será la
sentencia,
y esta vez, tu condena será
mi final,
pero, ten cuidado, también será
el tuyo:
conmigo caerás.
Tu juicio malvado será
tu castigo,
y en mi ausencia eterna
habrás de notar,
lo que antes no viste y te
negaste a ver.
¡Por qué me has juzgado con
tanta crueldad!
Te había advertido de este abismo,
con mi dulce
amor.
¡Cómo ibas a oírme!
No has escuchado, ni una sola
vez,
ni una palabra, ni el son de mi
voz.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)