miércoles, 27 de julio de 2016

Dualidades


La vida se vive con todos los tintes,
que si hay alegría o llega tristeza,
igual entusiasma cada despertar.

Se ven caras tristes y  también felices, 
viniendo cambios al paso del día, 
minuto a minuto, hora tras hora, 
sin interrupción. 
O, después de interminable lapso,
que a veces son años...

Semblantes risueños 
que se vuelven tristes en unos instantes...
Disfrute de bellezas, también de fealdades;
lo primero es placentero;
lo segundo, interesante, misterioso,
llamativo,cautivante, extraño.

Hay placer ante el niño
y sus niñerías, también
ante el joven y sus tonterías;
hasta el viejo es atractivo
de un modo distinto,
difícil de ver; requiere paciencia
y también agudeza.

Alegría y Tragedia  pasan en la vida.
Van dejando huellas que no se marchitan
que no se olvidan, que se van delineando
en cada ser que las transita;
dualidad constante en cada instante:
lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo
lo triste y alegre, el llanto y la risa.
Todo está presente en la existencia,
basta tener vida y la dualidad está.

Prudencia y locura, calma y furia,
odio y amor, gemidos de pena
gemidos de amor, alaridos de ira,
gritos de júbilo; música de danza,
música que inspira fantasmal quietud.
Gozo y sufrimiento de la mano van;
sucede el uno al otro, y a veces no tanto,
pues juntos están,  mas, también a veces,
el uno habrá sido la causa del otro.

Tiempos de sequía, tiempos de abundancia,

verdor y frescura, páramo y calor,
hambre y hartazgo, todo junto va.
Son los caminos inseparables
que toda vida habrá de andar.


Afan y descanso, fracaso y triunfo,
prisa y lentitud, días agitados,
días muy densos, total inacción.
Temores presentes, ausente valor,
cobardes intentos, intrépidos actos,
constante intercambio en este vivir.
¿Qué otra cosa fuere si no fuera dual?

martes, 5 de julio de 2016

Relato de mi propia muerte

Pienso que mi muerte será bella
Quiero que lo sea
Despedida en paz y acompañada
de mi amada alma,
que me conducirá por sendas
hermosas, y con dulzura, nos
despediremos de la vida de este mundo.

Pienso en una muerte agradecida
ya que en ese trance
daré gracias, gracias inspiradas en
la intensa carga del recuerdo
vívido de mis experiencias tan amadas.

Pienso en mi muerte acompañada
por las notas de la música elegida,
para mi última estadía,
y que sé seguro estará presente
en mis oídos, aunque nadie
se ocupare de emitirla:
ella sonará en mi cabeza
y acompasará mi despedida.

Pienso en mi muerte celebrada
con canto y baile de alegría sentida,
que será celebración, no a mi muerte
sino a mi vida bien vivida.

Pienso en mi muerte, y en el último

instante en que veré las caras
de mis amados más cercanos,
que son aquellos que estarán mirando
a mis ojos y escuchando atentos, mi aliento,
pues estaré, ¡al fin! en un silencio recogido.

Pienso en mi muerte, en la que estaré
en gran conciliación y armonía
y me retiraré tranquilo,
llevando conmigo esa misma nada
que en la vida he sido
y dejaré, feliz de hacerlo,
lo que de mí los otros
han querido y que con ellos
permanecerá hasta que se hayan ido.

Pienso en mi muerte y, mientras aquí estoy,
me despido de ella y la saludo,
que cuando ella llegue
ya no estaré vivo...