martes, 5 de septiembre de 2017

Los misterios del dolor


Para observar el dolor
me he detenido hoy.
He visto tanta rareza
que anonadado estoy.

He visto que en el doliente
muchos estados hay:
llanto interminable,
alegría profunda,
honda reflexión,
mucho amor,
ser creador,
acicalarse, disfrutar
de su placer.

Sin embargo, siempre presente
el dolor.
Es misterio tan admirable
ver los estados dispares
a que conduce la pena,
que sin desaparecer,
permite vivir más intenso
lo que del ser ha quedado. 

Cada momento es tesoro
ya no más desperdiciado;
se ha comprendido tan claro;
siempre podría ser el último:
hay que vivir en entrega
sin pensar en cuanto das.

Todo deja de ser propio
para pasar a ser nuestro;
compartir es la premisa,
dar y recibir es la norma,
que se hace necesidad
y acto de amor total. 

Al fin y al cabo, pienso,
que es mejor estar en pena
ya que la vida adquiere
ese valor nunca visto
que la hace inapreciable,
y nos transforma de modo
que se aprende a gozar.

De no haber sido
de esta manera lanceado,
nunca antes he sabido
que se podría vivir
con tal intensidad,
en el dolor y con él,
entre llantos y sonrisas,
tiernos amores tan fieles;
valores desconocidos,
abrazos cálidos,
nobleza de la amistad.

¡Gran misterio es el dolor!

No hay comentarios:

Publicar un comentario