viernes, 23 de febrero de 2018

Vida y vivencia


Mientras en mis oídos suena deliciosa,
la Overtura de Rienzi, 
con no menos dramatismo, 
trataré de transmitirte 
algunos de los trayectos 
recorridos estos últimos 
y significantes tiempos sin tiempo. 

Comencé mi camino de dolor 
con la consoladora lectura de un libro,
que hablaba de la Vida y de la Muerte.
Pronto mis lágrimas se fueron agotando,

evaporadas por la luz de las enseñanzas allí  encontradas. 

Otro mundo voy descubriendo
de a poco, que lleva mis pasos
hacia lugares jamás antes comprendidos, 
ya que fui recordando paulatinamente, 
abundantes enseñanzas escuchadas de boca 
de nuestro amado David, 
que me ayudan  hoy a conducir mis pasos 
por los senderos iluminados del espíritu. 

Tuvo que partir para ser oído y comprendido. 
Al menos por  mí, 
que creía conocerlo tanto. 

Hoy, con esos soles que me alumbran, 
camino en calma.
Suele suceder que,
cuanto más miras al espíritu, 
más y mejor disfrutas 
esta brevísima vida material, 
propia de este mundo.

Y como es siempre la vida: CADA CUAL EN LO PROPIO,
de lo contrario, se escurre el ser sin ser
y por eso perdemos la oportunidad. 


"Nunca nadie supo tanto y habló tan poco", 
se dijo de Epaminondas...

Trato de pensar lo que voy a decir antes de abrir la boca y decir necedades.
Espero que así sea, y no engañarme,
y no engañar, sobre todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario