Mientras en mis oídos suena deliciosa,
la Overtura de Rienzi,
con no menos dramatismo,
trataré de transmitirte
algunos de los trayectos
recorridos estos últimos
y significantes tiempos sin tiempo.
Comencé mi camino de dolor
con la consoladora lectura de un libro,
que hablaba de la Vida y de la Muerte.
Pronto mis lágrimas se fueron agotando,
evaporadas por la luz de las enseñanzas allí encontradas.
Otro mundo voy descubriendo
de a poco, que lleva mis pasos
hacia lugares jamás antes comprendidos,
ya que fui recordando paulatinamente,
abundantes enseñanzas escuchadas de boca
de nuestro amado David,
que me ayudan hoy a conducir mis pasos
por los senderos iluminados del espíritu.
Tuvo que partir para ser oído y comprendido.
Al menos por mí,
que creía conocerlo tanto.
Hoy, con esos soles que me alumbran,
camino en calma.
Suele suceder que,
cuanto más miras al espíritu,
más y mejor disfrutas
esta brevísima vida material,
propia de este mundo.
cuanto más miras al espíritu,
más y mejor disfrutas
esta brevísima vida material,
propia de este mundo.
Y como es siempre la vida: CADA CUAL EN LO PROPIO,
de lo contrario, se escurre el ser sin ser
y por eso perdemos la oportunidad.
"Nunca nadie supo tanto y habló tan poco",
se dijo de Epaminondas...
Trato de pensar lo que voy a decir antes de abrir la boca y decir necedades.
Espero que así sea, y no engañarme,
y no engañar, sobre todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario