martes, 11 de diciembre de 2018

La valentía de amar



Osar, intrépidamente, amar
es atreverse con toda clase
de verbos, y conjugar,
como sea, cuando sea,
cueste lo que costare,
cuantas veces se presente
la oportunidad.

Agonizar, vivir angustiosamente, 
furioso, cruel, amoroso, libre, esclavo,
cobarde, tímido, agresivo, pasional,

laxo, indiferente, frío, obsesivo,
humillado, orgulloso, y siempre
y en todo instante, amando y odiando.

A veces querer huír y desaparecer,
otras veces, enojado, celoso, desconfiado,
ocultar sabiendo la decepción y el desengaño:
intoxicarse de dolor y rabia y guardar silencio,
engañarse, mentirse y mentir al otro,
y siempre volver a sus brazos, presuroso.
 
Dejar de lado la razón y confundirse;
vivir un infierno creyéndose en el cielo;
sepultar la propia alma en la negrura del dolor

tanto estando con el amado, como cuando
por un tiempo alejado, se haya vuelto eterna
esa lejanía, hasta tornar al desesperado abrazo.

Esto y mucho más, es el  amar: 

quienquiera que haya amado 
de verdad, lo sabe,
y lo ha experimentado.

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