Palabras dichas sonando al oído,
pasaron, fugaces y fueron origen
de pensamientos hondos, perdurables;
mientras las palabras se olvidan,
se borran, se escurren y
prometen delicias rara vez cumplidas,
queda el pensamiento: así aprendemos.
Soñaba una tarde, tu bella presencia;
allí instalados, endulzabas mis días,
juntos, sentados, allí en la cumbre
a mirar la ladera, el verde incipiente,
el río, al murmurar su curso
entre guijarros pulidos,
incesante su corriente.
El silencio imprime el recuerdo
Los pensamientos afloran
Quietud en los seres
Quietud en el habla
No hay palabras:
Momento inefable de calma.
El pensar se oye
el discurrir se une;
en muda reflexión
se iguala.
No hace falta explicar
Todo es uno.
Gloria de un sueño
País perfecto, silencio pleno
Ser en los sueños, reales, posibles
Vida a la vida,
Son imprescindibles
Son incomparables
Son insustituibles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario