jueves, 3 de febrero de 2022

Metáfora perfecta

 Metáfora más perfecta

no he conocido, hasta hoy,

seguro estoy de tal noción:

La vida en este mundo es,

la metáfora más perfecta de

la muerte.


Cada vez que una

vida aparece,

aparece con ella su final

inevitable:

no basta más

que haber nacido

para morir.


Desde la escición 

que me ha trascendido,

surgió la idea, 

este saber marcó con fuerza

mi razón.


Desde mi corazón

contrito,

apareció claramente,

en ese mismo instante, ya

no se borra de mi mente.


Puedo extenderme,

expresar el sentir;

es que ahora he sabido

cabalmente, con crudeza,

que todo lo nacido

morirá.

 

Sé que lo dicho

no es noticia,

carece de novedad,

pero, amigos dejad que diga, 

con todo mi ser despierto,

que la vida es

la metáfora perfecta

de la muerte que es la vida.

 

¿Cómo ha venido este 

duro pensamiento?

Con mi dolor ha llegado,

del dolor una expresión,

un falso consuelo intentado,

vulgaridad por sabido,

sin originalidad.

 

¡Es tan cruel, desolador!

No por sabido querido

ni siquiera aceptado

sino más bien

rechazado

con desesperación,

aun siempre esperando

que no sea ese el dia.

 

¿Algo más podría decir?

Queda la inmensidad de lo

eterno,

imposible de entender

desde esta pequeñez,

sin embargo, 

se presiente,

en cada vida presente

entonces digo y por cierto

yo lo doy:

después de esta vida tan corta,

vendrá seguro, la eternidad.

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