He soñado nuevamente
y ahí, estabas conmigo.
He visto tu rostro, tu ser,
he escuchado tu voz
y también tu silencio.
Me contaste una historia
que ha quedado inconclusa;
como nuestra vida juntos.
¡Estabas tan joven!
El sueño, negando tu partida
me dejó atónito,
sin saber a quién contarle
lo que hube experimentado;
¿quién entendería?
Tampoco yo lo he logrado..
Fue una noche inolvidable:
cuando apoyé mis pies en el suelo
estaba desconcertado:
deseé no haber despertado.
Asombrado, contemplé
durante el día,
cuántas experiencias similares
otras personas vivían,
con las mismas sensaciones
que creí eran sólo mías.
Tu ser sigue estando
en mí.
Antes no lo había notado;
ahora, en cambio, lo sé
teniendo inmensa alegría,
¡eres parte de mí ahora
más que nunca lo hayas sido!
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