¿Y ahora,
qué haré en las mañanas?
¿Y ahora,
qué escribiré?
¿Y ahora,
en quién pensaré por las noches
antes de dormir?
Y durante el día te recordaré
como si olvidara que ya no estarás...
Mi querida, ¡queridísima!
Así solías escribir
dirigiéndote a mí.
¿Quién, de ese modo
tan dulce
alguna otra vez
me habrá de llamar?
La hoja en blanco
esperará un mensaje,
mis manos inmóviles
querrán escribir todo aquello
que sin decir quedó.
Pero tú ya te has ido,
te llevaste tu luz,
y te fuiste sonriendo
feliz de partir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario