Mientras los recuerdos
deambulan por mi mente
buscando acomodo,
los reviso y pienso
cuál será el más digno
de resucitar a esta realidad;
que traiga más vida
a quien soy ahora.
Sé que el pasado
soy yo mismo,
también sé
que es otra versión,
a veces indeseable
otras, añorada;
irrepetibles horas
que no han de volver.
Algunos recuerdos
vienen de mi mente,
pero otros son de mi alma
eso también sé;
¡son tan distintos!
Ráfagas de luz,
a veces, de oscura sombra,
otras veces, muy profundos son
¡tanto, que no alcanzo a ver!
Divago, deambulo, imagino;
miro con temor los recuerdos
sin saber qué más traerán
y mi hoy peturbarán.
Esos recuerdos soy yo,
ellos son parte imborrable
de aquello que forma mi ser,
mi saber, mi conocer, mi error,
mi acierto, todo lo que está presente
también lo que no veo o
lo que ya no está.
¿Cómo podré indagar aquel dilema
que ada día me interroga, implacable
para exigir la respuesta que me dirá
con cierta ceridumbre, quién soy?
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