viernes, 21 de noviembre de 2025

Un momento

 

Me hallé de pronto,

Contemplando

La Naturaleza,

Todo me rodeaba y envolvía

Era todo Vida

Era la Presencia

Lo que percibía.

 

Vi que cada árbol se inclinaba,

oraba, reverenciaba, admirando su Presencia,

conteniéndola.

Su fronda parecía danzar,

ondulante y armoniosa.

 

Miré las flores y eran un regalo:

colores, suavidad, belleza.

Se ofrecían amables, perfumadas,

a su Creador.

Tuve una certeza: también estaba Él

en ellas.

 

Sentí que todo era Él

que Él es todo,

y vi, ciertamente, vi

que cuanto más contemplaba,

su presencia, tanto más presente

estaba y que cuando más consciente

de ello me volvía,

más inmensurable era.

 

Parecía que al acercarme a Él

al mismo tiempo se volvía

más inmenso, y contemplaba yo,

cómo su Ser me envolvía

sin poder yo de ningún modo

alcanzarlo, aunque siempre

estaba en mí, alrededor

dentro y fuera; en todas

partes e invisible, inasible,

sin embargo, en mi interior.

 

Es que eso es Su Misterio

incomparable, incomprensible,

inaprensible.

Pero Es desde siempre así

yo con Él, ignorando pero sabiendo.

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