Los espacios vacíos que nos forman
pueden ser
en colores variopintos,
o quedar en un blanco despejado,
esperando el colorido
que algún día lo teñirá.
No es que no haya en ellos
una forma, un color,
es que no supimos qué poner
en ese espacio
y guardar en él lo que quisiéramos,
algo muy preciado...
Los espacios en blanco que nos forman
esperan el diseño que los llene,
esperan los colores elegidos,
esperan el recuerdo tan valioso,
esperan que los cargues con cuidado.
esperan sólo a aquellos invitados, y nunca a intrusos invasores.
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