martes, 8 de noviembre de 2011

Los daños

Daños ciertos y tremendos
que se fijan en las vidas
y corroen las entrañas.

Dolor del mismo dolor,
que aquel daño así provoca, y
se prolonga sin fin.

¡Cuánto duelen esos daños!
A los cuerpo atraviesan,
y la calma que no llega, y la vida, que se vuelve, de ese modo, insoportable.

Aparecen sin aviso, y en momentos
tan inesperados, destrozando a su paso,
toda calma o sosiego conseguido.


Son tiranos de la calma,
son invasores de vida,
son ellos, son imbatibles,
al acecho siempre están.

No hay un instante en la vida que esté libre
del dolor; el dolor que se allí se instala
y nos habita, mientras nos dure la vida;
que no hay vida sin dolor.

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