¿Cómo hablar de lo innombrable?
¿Qué decir de lo indecible?
¿Qué he de hacer con lo secreto y
lo que guardo, hace tanto?
Me tortura mi secreto,
me destroza.
Me aniquila, me anonada,
me lleva, en agonía interminable, hasta el final,
¡cuánto demora en llegar!
Quiero gritarlo y no puedo;
quiero decir lo que siento
y no está permitido; me está prohibido
hablar, decir verdades, no hay quien oiga
ni quien quiera oir.
La máscara puesta, inconmovible
oculta mi real rostro, dolorido y triste
Si cayera de mi rostro,
horror causaría mi aspecto,
por ser la viva imagen de la pena y de la muerte.
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