Sonidos clamorosos y urgentes,
se asoman a la boca, y allí,
se silencian sin ser emitidos,
y se quedan, mudos, en interminable silencio
La boca prieta, los labios morados;
pugna el grito aprisionado, ofendido;
no quiere cárceles, busca el aire,
ser libre y tener ecos
Susurros cobardes, temblorosos, tímidos,
no se hacen escuchar, son ignorados
Sonidos incomprensibles, nada dicen,
Y, otra vez, se guarda el grito
Y el grito deforma la boca, los labios
torcidos en mueca impotente;
pero no se emite, y es, de nuevo
acallado, y enmudece, y muere.
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