Pude sentir en mi cuello
la soga de la horca,
y supe del último suspiro,
ese que lanza, quien, a la horca,
ha sido condenado.
Sonido íntimo, más en el interior oído,
que fuera, donde ni siquiera es percibido
Hombre solo, que cuelgas, ya sin vida
de la soga asesina que llevó tu vida
y quitó de ti tu aliento.
Pude sentir en mi cuello, compadecido,
esa soga, la soga del ahorcado,
pues, a ambos los sentí en mí:
a la soga y al hombre,
dúo inseparable y mortal, último instante.
La hora de la horca había llegado,
y presentaba en su sombra, el horror,
como sombra inevitable de esa muerte,
y a ambos, hombre y horca,vi,
en su silueta de muerte, dibujados.
martes, 27 de marzo de 2012
martes, 13 de marzo de 2012
La torre
Aun en medio de una torre, encarcelado,
tu amor brota, y con alas invisibles,
se dirige , a buscar a su amado
Aun encerrado en una estrecha celda
encuentra el medio, y se libera,
en veloz vuelo hasta el alma que lo espera
Aun cuando la torre sobre él se cierne y lo acorrala,
siempre encuentra la salida,
y, afanoso se derrama, e ignorando
sus apretados muros, vuela hacia su único destino
Aun cuando se encuentre rodeado
surgirá siempre, triunfante e intocado, y una vez
que haya llegado,
se verterá a raudales, sobre el alma del amado.
domingo, 4 de marzo de 2012
Páramos del alma
Duelen, plenos de lanzas hirientes
arrojadas con violencia
en los profundos vericuetos del
profundo lugar del alma.
Duelen, los sentimientos hondos
que llenan ese recóndito lugar,
donde abundan los por qués,
y no existen las respuestas.
Duelen, ¡y son enormes y oscuros!
Interminables páramos, donde se pierde
toda noción y orientación,
y llega el extravío desesperado.
Duelen, y no cesan; no parecen
tener fin. Se deambula sin descanso ni respiro,
y de allí, yo me pregunto: ¿cómo se logra salir?
Es que esa alma, sin amor, es un laberinto,
y es un páramo sin luz.
Si hay amor, ¿fuera un páramo de a dos?
Laberinto esperanzado en el que,
pareciera haber luz, consuelo, sosiego, calma, paz...
arrojadas con violencia
en los profundos vericuetos del
profundo lugar del alma.
Duelen, los sentimientos hondos
que llenan ese recóndito lugar,
donde abundan los por qués,
y no existen las respuestas.
Duelen, ¡y son enormes y oscuros!
Interminables páramos, donde se pierde
toda noción y orientación,
y llega el extravío desesperado.
Duelen, y no cesan; no parecen
tener fin. Se deambula sin descanso ni respiro,
y de allí, yo me pregunto: ¿cómo se logra salir?
Es que esa alma, sin amor, es un laberinto,
y es un páramo sin luz.
Si hay amor, ¿fuera un páramo de a dos?
Laberinto esperanzado en el que,
pareciera haber luz, consuelo, sosiego, calma, paz...
Domingo de marzo, verano
Domingo de marzo, verano
Todavía amanece temprano,
y la aurora despierta contigo
y contigo inicia el día.
Domingo de marzo, verano;
dulce paz de la mañana,
compañía suave de tus pensamientos nuevos,
recién inaugurados.
Domingo de marzo, verano,
invisible presencia que armoniza
el alma, despertando en ella
ecos de calma y claridad.
Domingo de marzo, verano,
y se despide, dejando un halo
cálido y claro, para despejar
del alma las tinieblas, que otro día, ciertamente,
volverán.
Domingo de marzo, verano
Tiembla el alma cuando ve
que te alejas, y que tardas
en volver, ¿qué hará ella mientras tanto?
Domingo de marzo, verano
Todo igual en esta vida,
todo acaba y se va...
Piensa en calma, niña mía;
es un viaje, todo torna, todo cambia
y al volver, trae consigo nuevas formas de vivir.
Todavía amanece temprano,
y la aurora despierta contigo
y contigo inicia el día.
Domingo de marzo, verano;
dulce paz de la mañana,
compañía suave de tus pensamientos nuevos,
recién inaugurados.
Domingo de marzo, verano,
invisible presencia que armoniza
el alma, despertando en ella
ecos de calma y claridad.
Domingo de marzo, verano,
y se despide, dejando un halo
cálido y claro, para despejar
del alma las tinieblas, que otro día, ciertamente,
volverán.
Domingo de marzo, verano
Tiembla el alma cuando ve
que te alejas, y que tardas
en volver, ¿qué hará ella mientras tanto?
Domingo de marzo, verano
Todo igual en esta vida,
todo acaba y se va...
Piensa en calma, niña mía;
es un viaje, todo torna, todo cambia
y al volver, trae consigo nuevas formas de vivir.
viernes, 2 de marzo de 2012
Un vasto corazón desierto
En un terrible y vasto desierto
te encuentras,
y no hay un oasis para descansar
Mucho has de caminar, solo y desorientado
tratando de encontrar un lugar
donde reposar
Tu vida es un desierto sin poblar
y montañas de seca arena, volátil e inaprensible,
te sepultan una y otra vez
Eleva tu rostro, mira el horizonte y ponte de
pie; sin descanso, levántate una y otra vez,
continúa tu búsqueda
Mira ante ti, y verás, asombrado cuánto
queda por hacer, y tú, sólo tú,
transformarás tu desierto en un vergel
te encuentras,
y no hay un oasis para descansar
Mucho has de caminar, solo y desorientado
tratando de encontrar un lugar
donde reposar
Tu vida es un desierto sin poblar
y montañas de seca arena, volátil e inaprensible,
te sepultan una y otra vez
Eleva tu rostro, mira el horizonte y ponte de
pie; sin descanso, levántate una y otra vez,
continúa tu búsqueda
Mira ante ti, y verás, asombrado cuánto
queda por hacer, y tú, sólo tú,
transformarás tu desierto en un vergel
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