Domingo de marzo, verano
Todavía amanece temprano,
y la aurora despierta contigo
y contigo inicia el día.
Domingo de marzo, verano;
dulce paz de la mañana,
compañía suave de tus pensamientos nuevos,
recién inaugurados.
Domingo de marzo, verano,
invisible presencia que armoniza
el alma, despertando en ella
ecos de calma y claridad.
Domingo de marzo, verano,
y se despide, dejando un halo
cálido y claro, para despejar
del alma las tinieblas, que otro día, ciertamente,
volverán.
Domingo de marzo, verano
Tiembla el alma cuando ve
que te alejas, y que tardas
en volver, ¿qué hará ella mientras tanto?
Domingo de marzo, verano
Todo igual en esta vida,
todo acaba y se va...
Piensa en calma, niña mía;
es un viaje, todo torna, todo cambia
y al volver, trae consigo nuevas formas de vivir.
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