sábado, 26 de mayo de 2012

Olvídame

Podías esperar a que estuviera
muerta,
para olvidarme.

Podías esperar a que estuviera
muerta,
para olvidarme
y no herirme de ese modo
cada día
cuando aún estaba viva.

Podías esperar, y no
lo hiciste
Ahora, ¡olvídame! que ya estoy
muerta.

viernes, 25 de mayo de 2012

Muertes

A veces, muero por  momentos,
tal vez un día, tal vez más,
y es tan hermoso saber que mueres,
y luego vuelves,
como mareado, sin ver muy bien
a dónde regresas.

Dónde has estado, tampoco sabes;
pero el lugar se vuelve lejano
cada vez más,
y quieres volverte sin ver atrás:
aquel lugar promete la paz
y esta vuelta,  la turbulencia.

A veces muero, ¡y es tan extraño!
Es detenerse, inmóvil, quieto,
es no andar,  y
con la certeza de estar muerto,
pero sabiendo que lo estás...
A veces, por un momento,
y cada vez lo disfruto más...


Morir de a poco

Muriendo se muere lento
Muriendo se sabe más
Muriendo se goza a pleno
Muriendo se va de a poco
desvaneciendo el andar


Muriendo desapareces, 
Muriendo, nadie lo nota
Muriendo desde que naces
Muriendo y nada más
y así, muriendo se van los días


Muriendo, y a veces más
Muriendo paso mi día
Muriendo que estoy sabiendo
Muriendo, hoy tan consciente
de que muriendo me muero más.

martes, 22 de mayo de 2012

Remanso de un río soñado


REMANSO DE UN RIO SOÑADO


El remanso del río dorado
Me  llevaba en su abrazo
Y mi cuerpo descansaba
Protegido en su dulzura

Sueño mío que llegaba,
Superaba toda idea
Que de él antes tenía
Me ensoñaba en sus brazos de agua blanda

Transparencias y pureza, colores…
Blanco y dorado
Suave caricia mojada
Rodeado de verdes alturas
y enormes piedras grises

A lo lejos, grandes animales, breves aves,
Susurros del silencio, aterciopelados
Yuspe, dorado Yuspe,
Tu abrazo dorado dejó, por siempre, su huella en mí.


Viaje a las honduras

Ese viaje, misterioso, brillante,
hundido en las honduras, ¿de quién,
o de qué, o de dónde? Nunca, nunca
sabré en qué lugar estuve.

Era todo luminoso, pero era prisionera;
tenía mil llaves, no supe si eran para abrir
o para cerrar definitivamente,
era todo tan incierto y real a la vez.


Querría haber sabido, cuánto tiempo
en ese lugar recóndito estuve,
pero nada me lo diría, pues tal vez
no estuve, y ese ha sido el  misterio.

Querría saber quién era cuando allí estuve
y si era yo quien estaba, y con quiénes,
si de verdad estaban, o sólo era mi ilusión
de estar acompañada.

Dejóme una sensación de haber pasado
la leve puerta que separa la vida de la muerte
y que, habiéndolo hecho, se me ha permitido
retornar con la visión, de un lugar inexplicable.













lunes, 7 de mayo de 2012

El músico escondido

Subrepticiamente, huyes en la penumbra,
ocultando el fruto de tu creación,
con las manos apretando tus páginas,
como si las notas se fueran a caer.

Traicionero te espera el destino
no sabes a qué vas a exponer tu creación
La defiendes porque es tu vida misma
porque tu sangre toda has vertido en ella.

Huyes de lo mediocre, que te acecha
nunca has encontrado comprensión;
todos creen que estás loco
y terminas por creerlo tú también

Por fin ganas la puerta, y la luz
ilumina tu faz, los brazos cruzados
en tu pecho, guardando tu tesoro
con afán. sales al mundo.

Puñalada inesperada corta tu afán 
de libertad, y te atraviesa lado a lado 
la maldad. No hay lugar para ti
en este mundo, tu escondite no debiste abandonar.

Un día distinto

En  un día suceden muchas cosas,
nunca un día,  es un día igual;
pero a veces, cansados y con indiferencia,
nombramos a ese día  "un día más".

Si supiéramos que ese día no se repite,
que es único e insustituíble,
que no se volverá a dar, tal como vino,
y que las  oportunidades que presenta
ya jamás han de volver...

Si tomáramos ese día de manera tal, 
no viviríamos en balde los minutos
de ese nuevo día que pudimos ver;
muy por el contrario, nos aferraríamos
a cada instante que en él pudiéramos vivir.

Y sabríamos con certeza, que esos instantes
serán ya parte de nuestro ser, hasta que la muerte
les dé fin, construyéndonos en alguna forma,
que estaba, seguro, sin construir...
Cuando salimos de él, sin vivirlo en plenitud,la sensación de morir 
una vez más, sin haber completado el existir.

Cada día se asemeja a un viaje,
y los viajes cambian nuestra alma,
nuestra alma crece y se agiganta,
y nuestro ser todo la acompaña;
vivamos este día como tal viaje
y traigamos de vuelta los baúles rebosantes
con el alma hechida de tanto vivir.