Podías esperar a que estuviera
muerta,
para olvidarme.
Podías esperar a que estuviera
muerta,
para olvidarme
y no herirme de ese modo
cada día
cuando aún estaba viva.
Podías esperar, y no
lo hiciste
Ahora, ¡olvídame! que ya estoy
muerta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario