Busqué un destino que me cupiera,
donde cupiera mi alma sola,
donde la soledad extrema
fuera entonces recibida y guardada
como tesoro inaccesible, ya que en soledad estoy, y así quiero continuar.
Pudiera hallar entonces, lugar
para mi enorme desencuentro;
pobre de mí, tan incomprendida y
sola, entre tantos otros que siguen
siendo siempre otros, fuera de mí,
tal vez, pobres, dolientes, igual que yo...
Paraderos donde estar, y detenerse, en paz,
¿o un solo lugar bastaría
para guardarme de tanta evidencia
que muestra mi irremediable soledad
en medio de multitudes, tan solos todos,
como yo lo estoy.
Paraderos o escondites, así, sirven.
Más urgencia en evadirme que en estar,
más desespero al ser vista, y sólo quiero no ser.
Me abruma el volver la cabeza y ver,
como si viera, en todo, el horrible rostro de la maldad.
Me he apartado yo, o han sido los otros,
¿quién se horroriza de quién?, no se sabe nada;
la carne te muerde, te aparta, te quita, te deja sin aliento,
la humanidad duele, muere, enferma, mata, odia, ama, agota...
Busco un paradero, un paradero para descansar.
Busqueda fatigosa.. infatigable
ResponderEliminarbusqueda del descanso.. sin descansar
asi la paradoja se realiza a cada instante mientras pasamos, mientras vivimos y aprendemos de qué se trata...?
Búsqueda de lo que sabemos que podemos ser y no hemos llegado a ser aún, ¿tal vez?
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