miércoles, 21 de mayo de 2014
Navegar sin conocer
¿Adónde irás a buscar lo menester?
Tus rondas anteriores te dejaron las manos
hueras y el corazón inquieto.
Tu carencia te conduce hacia lugares ignotos
y tu asombro crece ante lo que empiezas a ver,
nunca imaginado.
Portento de la mente el poder navegar tu interior
y, a riesgo de naufragar, arriesgarte a avanzar
y buscar aquello que, de algún modo sabes, allí está.
Entre caminos oscuros y espinosos, te adelantas
y esquivas, (ya eras hábil), lo que antes viste y te
dañó y ya no necesitas: aquí está todo y lo sabes.
¿Quién te conduce? Tu ser es el guía,
¿quién mejor? Es quien eres y no ignora qué es valioso
para mitigar tu presente atormentado.
Y te preguntas, intrigado, ¿qué de nuevo encontraré
si lo que aquí está es lo que me ha formado?
¿Cúal será la novedad?
Atónito contemplas la primicia:
allí, donde no pensaste hallar ninguna nueva
comenzaste a ver otro ser, promisorio y deslumbrante.
que aguardaba tu llegada.
Temerario fuiste y por ello eres recompensado.
La osadía te acompaña en esa cacería que no debe cesar.
No abandones el viaje: hay más...
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