viernes, 22 de agosto de 2014

Reflexiones



Has vuelto tu mirada sobre mí,
me miras con agrado, y lo que veo
en tus ojos ¡es tan dulce!

A veces, creo soñar y no es un sueño,
parece un cuento, una historia de otro,
¡y tus ojos, que reflejan esos hondos sentimientos!

Rápidas, las lágrimas acuden a mis ojos
como queriendo velar el espectáculo:
me desborda la emoción,
y pone niebla entre tu verdad y yo,
esa verdad ya  inocultable y bella.
Ahora, ¿qué haré con este amor?

Había ignorado tu sentir,
creí saberlo todo de ti.
Hoy, contemplo tus gestos
y aprendo paso a paso
a gustar de tus caricias
sin saber aún cómo responder.

Mirando a tu rostro,
pienso que ya aprenderé
y seré para ti lo que siempre
habías buscado, y entonces,
¡al fin seremos el uno para el otro!

No hay comentarios:

Publicar un comentario