viernes, 17 de octubre de 2014
Intimidades (otras)
Oye amigo mío,
presta mucha atención:
no me gusta mi vida,
no me gusta cómo soy,
lo he visto ante ti
y te cuento:
¡No puedo guardarlo más!
Mírame y dime,
con absoluta verdad,
qué ves en mí, amigo mío,
y con la humildad
que, tal vez tenga,
aceptaré ese juicio
que necesito saber.
No sé si desnudo mi alma,
(¿de qué pudo estar vestida?),
pero sé que a ti te entrego
profunda interioridad,
y con mi sinceramiento
va también mi intimidad.
Quizá pido demasiado
Quizá te asombre mi charla
Quizá no tuve cuidado
Quizá confié demasiado
Quizá no debí hacerlo
Quizá me arrepienta luego.
Flacas disculpas
para gruesos errores;
débiles excusas,
no me han convencido
ni jamás lo harán.
No importa; el juego
jugado está.
También lo está mi vida
y no tiene vuelta atrás...
¡Pero qué sabrás tú,
si de vidas nada entiendes;
sólo supiste copiar!
Así hablaba al espejo,
inmóvil y en voz alta,
un hombre entristecido
por los hechos de su vida,
sin poderlo remediar,
y en completa soledad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario