miércoles, 3 de junio de 2015
Presencia y tormento
Amada mía
Tu rostro vuelve
Y penetra mis pensamientos
A pesar de los años y la distancia
Es tan vívida tu imagen
Apareces tan real.
Te encarnas en mi mente
Y duele tu presencia.
El recuerdo retorna
Persistente, inaprensible
Doloroso, alucinante, cruel
Pero recuerdo al fin
Y no realidad, ni presente.
Se muere tu presencia
Pero vuelve en la imagen.
Pese al fuego de mi pecho
No se entibia tu figura
Se ve tan lejana y fría
Fuiste siempre tan fugaz
Sin embargo, tan real.
Mi alma te retiene
Mi cuerpo te extraña
Mis ojos te dibujan
Mi mente se afiebra
Mi ser se conmueve
Y tú, siempre tú,
Clavada en mi pecho.
Me lanzo, ávido
Al rescate de tu imagen
Quiero retenerte
Te esfumas, como antes
Y como una nube
Te escurres entre mis dedos
Como te escurrías de entre mis brazos.
Me destrozo tratando de asirte.
Me desintegro contigo
Mi vida contigo es.
Si estás, estoy
Si te vas, no soy
Amada, permanece,
No me quites tu presencia.
Eres como eras
Te amo como te amé
Abrazo tu cuerpo
Tu ser está en mi alma
Y en ella te vuelco
En ti me vuelco y quedo
Ese es mi consuelo.
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