La piedra
Dura, fría, gris
apenas vestida de verde,
musgo piadoso que abriga
su helada pared.
Me apoyo cansado
de tanto andar;
por fin he hallado
el lugar.
La piedra me acoge
inerte, sin embargo siento
que me está escuchando,
que sabe qué he venido a buscar.
Silencio en ella,
silencio en mí,
nada hay que decir,
sólo descansar.
Quisiera en ella fundirme,
ser parte y piedra y con ella ver,
testigo de eones mientras permanece,
inmóvil, escarpada, altiva, con gran majestad.
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