sábado, 30 de junio de 2018

Escondrijo

Sabes, amigo mío,
estoy buscando un escondrijo
donde guardar mi alma 
con toda su carga
hasta que se vacíe.

Sabes, amigo mío,
estoy anhelando despejar
de una sola vez, todo lo que guarda 
que tanto me pesa 
y crecer no me deja.

Sabes, amigo mío,
quiero ver muy dentro
sin esos bagajes 
de mil conocimientos
de tantos milenios.

Sabes, amigo mío,
ansío, por fin, ver la luz
de ese espíritu eterno
que quiere alumbrarme
cuya luz no llega por mi alma opaca.

Sabes, amigo mío,
quiero estar vacío de todo lo visto,
ser tabla rasa, dócil, impecable.
¡Recibir, muy limpio al ser iluminado
que siempre me ha habitado! 

Busco un escondrijo 
donde ocultarla, dejarla sin mí, 
purificarla. Y busco estar oculto, 
que nadie me vea, estarme inmóvil,
y allí esperar en tiempo incontable.

¿Sabes? A ti te confío 
este gran secreto, pues de mí eres parte
y todo conoces. Pero, amigo mío,
una vez allí, no esperes 
que diga donde es mi escondrijo.

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