jueves, 14 de junio de 2018
Tus palabras
Siéntete libre, dijiste
y no entendí
Siéntete libre, ¿¡libre de ti!?
Como si eso quisiera
ni por una vez,
desde que te conocí.
Sabedor del fin,
de tu partida cercana,
sabedor de que muy pronto
habrías de dejarme,
estabas preparándome
y yo, no entendía
o no quise entender;
sólo conoce el mal el humano,
cuando ya ha llegado.
Siéntete libre, dijiste,
¡tantas veces te escuché
lo mismo decir!,
mas nunca entendí
hasta esta mañana,
cuando desperté
y supe haber estado
contigo en mis sueños.
Me has visitado
y otra vez has dicho
con esa, tu calma,
"Siéntete libre,"
y ahora entendí:
Libre de la pena,
libre del dolor,
libre de este llanto,
libre del espanto,
libre de esta herida
que todo el ser escinde
y que jamás sanará.
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