Anoche, cuando te ibas,
te he preguntado
hacia adónde ibas,
pues cada noche tú te retiras,
de mí te apartas para viajar,
y cuál es tu búsqueda,
nunca lo dices ni me respondes.
Te he preguntado, después de años
contigo estar, qué mirarás,
qué escucharás, qué aprenderás;
cuál el mensaje que traerás
cuando regreses, por la mañana,
en mi despertar.
Te he preguntado si volverás,
si así no fuera, dónde estarás,
y he pensado una vez más,
como otras noches, del mismo modo,
que tu lugar será el de tu Origen
donde seguro quieres estar.
Te he rogado, que busques luz,
que me la traigas para brillar,
resplandeciendo en el nuevo día
por la respuesta que en mí darás,
inaugurando el nuevo día
que tu regreso me ha regalado
cada mañana, al despertar.
Anoche, cuando te ibas,
te he preguntado, ¡oh!, alma mía,
si al encuentro con el Espíritu,
vas cada noche,
cuando te vas...
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