domingo, 9 de junio de 2019

Ni muerte ni final


Nada existe
Todo es sueño, afortunados aquellos
que así lo hayan comprendido y así
lo sostengan en sus días, sean como sean
y vengan como vengan.

Lo inmutable parece ser la muerte,
jamás cambia, y a todos nos toca;
sea como sea, llegue cuando llegue,
se produzca como se produzca,
tarde o temprano.

Precisamente ese es el comienzo 
de lo que no perece,
es la puerta a la eternidad
desconocida para nosotros,
y por inmutable es la puerta
a lo eterno: no hay final en ella.

Por qué temer a lo que nos dará
la verdadera vida de conocimiento,
sabiduría, amor, luz y elevación
sin fin. 

Escribir estos pensamientos
se parece a estar tejiendo delicadamente
y con sigilo, con hilo de seda y con delicados
nudillos, pero imposibles de desatar,
para que sean fuertes y afirmados, suaves
sostenes de nuestro crecimiento en el conocimiento de la verdadera naturaleza
de esta vida, y hacia dónde nos lleva,
según caminemos.

Estar prevenidos para no terminar
amando al opresor que existe en nosotros
y odiando al oprimido que hay en todos:
somos ambas cosas.

Sanarse es entrar: la puerta para sanar
sólo se abre hacia dentro
cuando nosotros lo permitamos;
entrar dentro de nosotros para ver quiénes
somos y desde allí, 
trabajar nuestro aprendizaje
para saber cómo ser.

Entonces, ahí cuando empecemos a 
aprender, aprenderemos dos veces:
una vez cuando lo veamos y otra
vez cuando intentemos practicar
lo hallado y caminar hacia la sanación. 

Cuando encontremos la verdad
de lo que es inmutable, veremos
que no hay muerte ni final
porque todo ha sido un sueño
y la vida verdadera no estaba aquí,
sino luego de atravesar el umbral
hacia la luz, el amanecer de nuestro 
verdadero ser; el espiritual.

miércoles, 5 de junio de 2019

Espíritu guerrero

Ser guerrero  en un plano: el espiritual.  

 Un guerrero espiritual ealguien
 que se ha llenado de un especial coraje, 
 alguien de por sí inteligente, apacible e intrépido.  

Naturalmente, los guerreros espirituales
aún pueden tener miedo, 
pero aun así,  son lo bastante valerosos 
para saborear el sufrimiento
que será su maestro,
para relacionarse claramente 
con su miedo fundamental  y  
extraer,  sin  evadirsde él,
las  lecciones  de  las  dificultades.

Llegar  a  ser  un guerrero  
significa  que  «podemos  cambia
nuestra  mezquina lucha  
en pos de la seguridad  
por una visión mucho s vasta, 
una visión  de  intrepidez,  
apertura y  auténtico  heroísmo...». 
  
Emprender el aprendizaje
en lo transformador
de esa visión mucho s amplia,
es aprender a estar a nuestras anchas 
en el cambio
y a hacer de la impermanencia 
nuestra amiga, amiga en su eternidad;
porque la impermanencia es eternidad.