Ser guerrero
en un plano: el espiritual.
Un guerrero espiritual es
alguien
que se ha llenado de un especial coraje,
alguien de por sí inteligente, apacible
e intrépido.
Naturalmente, los guerreros espirituales
aún pueden tener miedo,
pero aun así, son lo bastante
valerosos
para saborear
el sufrimiento,
que será su maestro,
para relacionarse claramente
con su miedo fundamental
y
extraer,
sin evadirse
de él,
las lecciones
de las
dificultades.
Llegar a ser un guerrero
significa
que «podemos cambiar
nuestra mezquina lucha
en pos de la seguridad
por
una visión mucho más vasta,
una visión
de
intrepidez,
apertura y auténtico heroísmo...».
Emprender el aprendizaje
en lo transformador
de esa visión mucho más amplia,
es aprender a estar a nuestras anchas
en el cambio,
y a hacer de la
impermanencia
nuestra amiga, amiga en su eternidad;
porque la impermanencia es eternidad.
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