Como moldeados lentamente,
sin casi notarlo, como el agua
pule y forma una roca,
así, así tan suavemente,
abrir los ojos y ver más allá
del lugar que habitamos,
aprendiendo que estamos
tan sólo por la oportunidad
de formar en esta vida, esta,
para otra posterior, que será mejor.
A medida que vayamos cambiando,
estaremos más serenos y apacibles,
y, aunque a veces, las tormentas nos abatan
nuevamente y nos arrastren a nuestros antiguos
malos hábitos, tengamos calma en medio
del torbellino, que pronto continuaremos
el camino del cambio elegido.
Tendremos mayor confianza en nosotros mismos
ya que algo desde muy profundo de nuestro ser
nos va señalando el camino, con bondad, con paciencia
con serenidad, y la compasión por nuestra flaqueza
ayudará a esperar que llegue de nuevo la paz a nuestro día
para recomenzar el camino hacia la vida que buscamos.
Llevaremos alegría donde vayamos y nuestro
bienestar contagiará a los otros, sin que tengamos
necesidad siquiera de hablarles; se verá el cambio
y eso será suficiente, para que como el efecto del
ala suave de una mariposa, todo se vaya transformando
lenta, suave, imperceptiblemente.
Y, con azoramiento, pero en calma, descubriremos
que en todos se halla la posibilidad y la capacidad
del cambio que necesitamos para hallar la verdad,
la verdadera vida y la verdadera felicidad
que tanto hemos buscado erróneamente.
que en todos se halla la posibilidad y la capacidad
del cambio que necesitamos para hallar la verdad,
la verdadera vida y la verdadera felicidad
que tanto hemos buscado erróneamente.
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