martes, 31 de diciembre de 2019
Reflexión de una lectura
Mi alma se conduele del dolor de los otros
La impotencia se apodera de mi ánimo
La espera de la muerte se superpone a todo
Cada ocasión en que encuentro un doliente
Faltan palabras que traigan consuelo
No hallo el rumbo, hundido en aflicción.
Lamentos, llanto, ira, impotencia, dolor
Quisiera poder aliviar tanta pena
Quisiera poder borrar el pesar
No hay un rayo de luz que me alumbre
No tengo en el corazón paz
No hay quien escuche mi grito
Ni quien calme mi sed
Siento que no hay quien entienda mi ser.
Tiempo escurrido, perdido, acabado
Pasado irredimible; se vuelve temido
Inclemente, inasible, pesada ausencia
Empero, continúa el pasar en la borrasca
Y en esa bruma impenetrable ahondo
Los ojos internos buscando sin hallar
Ni Casandra, ni Ariadna me guían
No hay hilo de oro ante mi vista
Quizás no haya sabido buscar
Los laberintos se han vuelto imposibles.
Perdido, desorientado, indeciso, temeroso
Así es mi transitar, siento el tiempo diluído
Ahora veo que he perdido mi vida
Poco queda de ella y aún no sé qué hacer
¿En qué depositar los últimos días?
¿A quién regalar mi último aliento?
¿Alguien querrá mis últimas palabras?, pienso
Ninguna reflexión hace mella en mí
No estaré más allá de donde no haya estado.
viernes, 13 de diciembre de 2019
La frente y los sueños
La frente donde los sueños giran
está completa como escenario en obra,
se estremece el cuerpo a su ritmo,
no necesita directores ni conductores
cascada de imágenes, sin límites,
experiencias extraordinarias.
La espalda arqueada recorrida por emociones,
suspiros que se escapan de labios entreabiertos
lágrimas que resbalan desde los cerrados párpados,
incontenibles, desde las circunstancias del sueño
transcurrido, sin intelecto que ordene,
reprima, o se muestre cauteloso...
Lágrimas, risas, colores, magia, imágenes sin fin.
No hay modo de detener su ventura,
no será cazado ni preso el sueño
de nada ni de nadie, y menos nuestros sueños;
sin tabúes, razonamientos ni engaños,
esos que semejan ser prudentes, cuerdos
serenos y organizados,
no existen en los sueños.
Recogemos lo visto y lo no visto,
y, libres de toda atadura, ¡vivimos!
Somos los que nunca fuimos,
amamos a los que nunca amamos,
somos correspondidos
como jamás lo fuimos
y siempre lo deseamos
sin haberlo conseguido;
todo, en nuestra frente,
escenario de esos sueños.
Penumbra sin sonidos,
colores sin color,
fantasmas vivos,
aguas empapando las paredes
sin mojar nuestro cuerpo;
cielos llenos de palabras,
letras volando en el espacio,
lenguas desconocidas
con significado claro.
Corremos sin correr,
descalzos y desnudos,
valientes y cobardes.
Ora animales, ora humanos;
no sabemos quiénes somos
ni cuál es nuestro rol,
como sucede en la vigilia
de nuestros días...
Se llena nuestra frente
con estos sueños, interminables,
persistentes, variados, originales,
aterradores y, a veces, placenteros.
Y podemos ser todo o no ser nada
en estas aventuras del descanso
trabajando más aún
que en el trabajo obligado.
Un silencio lleno de sonidos
acompaña las imágenes
que nuestras frente pueblan.
Estamos en un cuerpo inerte
del cual apenas se percibe vida,
y sin embargo está viviendo
más que nunca su existencia.
Voces cantan y gritos se profieren
y nadie, ni el que sueña, ha escuchado
ni las notas de los cantos,
ni los lamentos y gemidos,
pero, éstos están y se mezclan
sin orden aparente, en manantiales
de sucesos indomables.
Símbolos encriptados de misterios
ignorados, porque no sabremos
nunca su verdadero significado.
En la frenre está el ansia,
huir queremos y estamos atrapados,
la salida se niega aunque la puerta
se abra, se paraliza el cuerpo
ya que está en esta muerte temporaria
que es el mundo de los sueños
en nuestras frentes dibujados.
Aquí, en esta frente quiero yo
encontrar la respuesta a mi misterio,
desde este cuerpo que a la frente
lanza este sinfín de figuras en acción
sin dominio, orden o explicación,
mas, ya de sobra he sabido
el misterio permanece impertérrito
y la vida es más vida cuando sueño.
En la frente están los sueños
¡Quién pudiera en la mañana
retenerlos, impidiendo a nuestra mano
borrarlos sin remedio!
¡Quién pudiera, al despertar,
seguir soñando y sin límites vivir!
En la frente están los sueños
cuando dormimos conseguidos,
¿o será que solo en ellos somos concebidos?
lunes, 9 de diciembre de 2019
Amado sin amor
Érase una vez un hombre
a quien una mujer amaba
y de quien él se burlaba
con brutal indiferencia
y actitud despectiva.
Érase una vez, y
de tal modo lo era
que la mujer siendo amante
ante desprecio tan grande,
de a poco se fue muriendo.
Érase una vez un hombre
que jamás pudo amar,
tampoco pudo saber
cómo era ser amado,
y menos aún, cómo amar.
Érase una vez, como
en maravilloso cuento,
que este hombre enterró
a aquella que le amaba
junto al saber del amor.
Érase una vez un hombre,
un hombre tan insensible,
que cuando solo quedó,
comenzó a marchitarse,
y sin querer vivir más
murió en negra soledad
sin haberse dado cuenta
que ni a la vida amaba.
Entonces fue, que aquel hombre
solamente había vivido
del amor alimentado,
amor neciamente ignorado;
el amor de esa mujer,
ese que no conoció
por lo que nunca aprendió
cómo ese amor recibir.
jueves, 5 de diciembre de 2019
Hueco en el pecho
¿Hueco en el pecho?
Pero, ¡si es en todo mi ser
este vacío que llena
y me deja sin nada por dentro
y por fuera también!
Hueco profundo
hondamente sentido
Dolor sin nombre
dolor que escuece
dolor de pena que no acaba.
El hueco, ese hueco
que no es vacío
Lleno el interior de mi ser
dolido, llena el alma
de inmensa soledad.
El hueco, tiene tu nombre,
está lleno de ti,
es que tu ausencia
tiene tamaño de infinitud
Hueco eterno, sin remisión.