martes, 29 de marzo de 2011

Cenizas de un existir

De las cenizas, nada queda
y menos aún del fuego
que habitaba tus entrañas
hasta hacerte consumir,

Todo lo ha llevado el viento,
y las aguas del Leteo
donde te has sumergido
hasta lograr el olvido.

El agua apagó tu fuego
y el llanto ayudó también,
de tus restos, ya resecos,
el viento se enseñoreó.

No quedaron ni vestigios
de lo que te daba vida
Así de pronto te borran
y de tí no queda nada. . .

Y así pasas por la vida
convirténdote en cenizas
que pronto desaparecen.
¡Mejor será que te olviden, para obtener su perdón!

En los que aún permaneces
se verá la obra hecha
que cada quien ha tomado
de lo que has ofrecido.

Nunca sabrás en lo cierto
cuáles fueron los efectos
de tu corto transcurrir;
sólo después de tu muerte, se verá si algo dejaste.

1 comentario:

  1. sabiduria de antaño, que las aguas de aquel olvidado rio parece borrar
    aparece de a pedazos y se deja contemplar . . .

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