sábado, 12 de marzo de 2011

El regreso a las palabras

En el mismo lugar en que inicié esta larga sucesión
de efusiones de mi alma
conformada en palabras encontradas en mi mente,
en este mismo lugar, un año después,
me hallo con miles de eras que por mí han transitado.

¡Cuántas muertes, cuántas vidas!
Cada una deja huella,
cada una enseña al alma
cómo seguir con la vida,
que se resiste en su lucha
sin quedarse en la derrota.

Tantos días han pasado; pero no los cuento así,
para mí son tantos siglos como si eterna yo fuera,
hay muchos seres en mí
y todos en armonía;
qué increíble proeza
la de vivir viendo la vida!

Misterio tan insondable, intrincado, impenetrable
¿qué es lo que me da vida
qué es lo que me la quita?
Pensamientos que trascienden
este cuerpo que me anida,
van al espacio libres
y vuelven en nuevas preguntas. . .

Y de nuevo aquí estoy
en el punto de partida
pero no es el mismo yo
el que hoy aquí reinicia;
hubo muchas experiencias,
muchas horas de dolor,
muchas horas de amor,
muchas horas no vividas,
que me hicieron detener
a contemplar el camino,
buscar en la encrucijada
cuál de las rutas tomar.

Tengo mucho no escrito
en este lugar secreto
pues lo tengo muy guardado
sin quererlo compartir
que no todo es para verse
sino en el propio espejo
y sin piedad criticarlo
para poder mejorar.

Ya se extiende demasiado
este extraño reencuentro.
Debería despedirme
pero no hallo las palabras.
Tal vez si digo hasta luego
podré ahora terminar.

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