En la vejez no hay belleza
pero sí existe la calma
y esto es tan hermoso
como vislumbrar lo eterno;
beber de a poco en el alma,
soñar con lo inalcanzable,
lo que lejos de nosotros
siempre ha sido una ilusión
y que ahora en el final
se resigna con dulzura,
dulzura que trajo el tiempo
reconciliando tu tiempo
con todo lo que has vivido.
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