martes, 9 de noviembre de 2010

Dos mujeres, un secreto

Dos mujeres, un secreto, susurros, abrazos, lágrimas, palabras entrecortadas
Sus caderas, pegadas, estremecidas por el llanto, sus manos enlazadas
Nada miran, nada ven, sólo oyen a sus almas, se derraman en sollozos
Aquel secreto tan grave, que las une y las calla
De saberse, hoy podría separarlas para siempre
¡Si supieran que las dos están atadas
Por amor al mismo hombre!
Aquel nombre delator de la traición, si se supiera...
¡Ah, si se supiera! ¡Cuánto más dolor agregaría
A éstas que con celo lo protegen y lo guardan!
Mismo amante, igual secreto, mudo clamor en la pena que se agranda
De la cual sólo ellas tienen, la llave que las libera.
Cuando el nombre repte, imperceptiblemente, indómito,
Y aflore en sus voces, asombradas, congeladas arderán en justa ira
Contra toda predicción se unirán estrechamente y al amante destruirán
Condenándolo al olvido, que no hay peor humillación,
Castigo eterno, para aquél que nunca supo, y jamás aprenderá
El que quiso poseer todo y sin nada quedará.

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