Tus ojos asombrados no descansan, no se detienen en algún lugar,
empecinadamente quieren ver más allá,
sin saber a ciencia cierta qué buscar,
sin tan siquiera pensar en cuándo y si lo hallarás.
Pero el ansia de vivir llena tu ser, te rebasa
y sientes la existencia en tu búsqueda tenaz
Tus manos se adelantan, anhelantes, en ademán de tomar
¡Ten cuidado niña mía, el dolor vas a abrazar!
Nada ni nadie detendrá tu andar, ni tu urgencia de vivir
¡Ay mi niña! Pronto te verán llorar;
es tu camino, lo has iniciado, harás lo que quieras en él
¡eres toda una mujer!
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