lunes, 18 de octubre de 2010

El momento del adiós

Deberás hoy doblegar
tu corazón enloquecido, y,
para siempre contener tu pasión y esperar calmo
el retorno de un mañana imaginado

Tu amada ausente
te dejó vacío;
sólo el dolor llena tu vida, hoy sin sentido
y ahora vagas por caminos ignorados como ignorado has sido.

¿Cómo puedes seguir vivo?, te preguntas
ante la ausencia de tu amada
Debieras yacer, muerto, aniquilado, inerte, helado
¡e incomprensiblemente late tu corazón esperanzado!
¿No puedes comprender que todo ha terminado?

No hay respuestas, no las busques;
para la ruptura y el fin del amor, no hay explicaciones
no hay consuelo, ni remedio, nada más
te queda el soportarlo, eternamente desolado...

1 comentario:

  1. el dolor es inmenso...
    la rajadura infranqueable...
    semejante dificultad y aspereza ponen al descubierto
    una no menos grande belleza

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