Las penas inundan la existencia
y son profundas
Las heridas en el alma perduran
Cicatrices que anulan la franqueza
y la espontaneidad para amar
Miedos paridos por esos dolores,
petrifican
Vidas cansadas de intentar,
navegan en mares de llanto
El dolor enseña,
es duro aprender del dolor
Se requiere fortaleza y
talento para el olvido
Y si la ofensa no hiriera,
habría menos dolor
y sería entonces, más fácil
aprender de lo vivido sin cargar con tanta pena.
Es largo el camino, y no cesa el dolor
y surge el agotamiento,
¿cómo puede un ser tan débil
empezar cada día nuevo y sin mirar hacia atrás?
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