Son las hojas doradas, caídas
¡tan bellas! Y están muertas
A la muerte, su hermosura adornan, y aún más
desde el suelo, su color alumbran.
Las miradas atraen
su amarillo de adiós;
alfombras suaves , sumisas
bajo los pies, y ojos admirados
que hacia ellas van...
Invitan, tenues,el paso apresurado
a detener
Llaman a la reflexión queda
¡Tan precaria es la vida!
¡Tan efímera!
Siquiera, como a ellas, la muerte
nos embelleciera
Y, en nuestro adiós, tal como ellas,
¡bello recuerdo
de nosotros, permaneciera!
conmovedor!
ResponderEliminar