Estás paleando el camino y te cuesta mucho esfuerzo,
tal vez deberías parar, para secarte la frente
El camino se hace solo; sólo es preciso que andemos
Bajo nuestros pies, sin que de ello sepamos, se va formando el sendero
Andando con tal cansancio, desandaremos lo andado;
más vale que descansemos, y respiremos
muy hondo.
Hay señales que te dicen cuándo debes
detenerte.
Tranquilo, descansa un poco, y
luego, ya repuesto, continúa en tu andar
Andando vas transcurriendo, sin ver que tú dejas huellas y que en ellas
andarás, porque ellas son tu camino,
y por ellas volverás.
Volverse sobre lo andado, implica reconocer que no hemos terminado, y ello, a rehacer lo que no estaba completo. Aunque sepamos, a ciencia cierta, que nunca completaremos nada, dado que no podemos ser completos...
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