Tal y como lo hace un buzo;
a tientas y con poco aire,
con cuidado y protegido,
en ambiente adverso, y hondo,
así se penetra en sí mismo
Con la misma lentitud
Con la misma cautela
En lugar desconocido
Extrañeza y desconcierto;
se descubre lo inédito
El misterio se agranda
y queda la confusión
Penoso es el ascender,
emprendiendo ya el regreso
Pudiera haberse quedado
el alma, en lo profundo,
en penumbras, a ciegas,
para no ver otra vez
aquello que no comprende
y entrar de nuevo
con aire, donde ya no se respira.
Un viaje tan arriesgado
no habrá, como el de entrar
sin rumbo, a bucear el alma propia
temiendo ver el secreto
que allí aguardaba, para mostrar,
sin ambages, aquello que se evitaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario