Cuántas vueltas más se ha de girar para saber
Que no importará cuántas sean, será lo mismo.
Que la vida en sus giros llevará al mismo punto,
Al mismo y propio lugar desde donde se ha partido,
Y así, vertiginosamente se seguirá girando hasta no ver
Siquiera el círculo que se va trazando
Ni tampoco lo vivido en ese círculo
El mundo gira, giro yo, mi vida gira
Y vuelve y vuelve la vida al giro constante,
Y todo se resume a esta vuelta interminable
Como si fuéramos peonzas que el destino pone en marcha
Y se entretiene viendo cuántas vueltas dan.
Y cuando el valor las empuja se vuelven locas
Y si el miedo avanza, se quedan tiesas.
Y una y otra vez, vuelven a su giro interminable
Que sólo acaba cuando su cuerda acaba
Y es entonces que en la quietud definitiva
La peonza se detiene y ya no baila, ni gira, ni se mueve
más;
Se vuelca a un costado y allí queda
Y desaparece y sigue el giro de la tierra
Que en sus entrañas, muy dentro, la recogerá.
Que en sus entrañas, muy dentro, la recogerá.
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